Anaximandros; Anaximandro de Mileto (610-547 a.c.).


 

 

 

«… lo infinito no tiene principio…, sino que parece ser ello el principio de los demás seres y que todo lo abarca y todo lo gobierna, como afirman cuantos no postulan otras causas fuera de lo infinito, tales como el espíritu o la amistad; el infinito, además, es un ser divino, pues es inmortal e indestructible, como afirman Anaximandro y la mayoría de los físicos teóricos».

[Aristóteles, Física, 4].

 

                Filósofo de la escuela jonia, compañero y discípulo de Tales según las crónicas de Apolodro recogidas por Diógenes Laercio, al que sucedió en la escuela de Mileto. Diógenes sitúa a Anaximandro asociando su madurez a la de Polidectes entre el 610 y el 545 antes de cristo. Teofrasto describe a Anaximandro como discípulo y compañero de Tales, siendo unos catorce años más joven que él. Sobresalió por sus conocimientos de matemáticas, astronomía y geografía. Fue el primero en trazar un mapa del mundo conocido y que descubrió la oblicuidad de la eclíptica y el giro de los cielos en torno a la estrella polar, sobre una tierra que concebía como el fuste de una columna. Si Tales fue el primero en abandonar las formulaciones míticas considerándose así el primer filósofo, Anaximandro trató de comprender y detallar todos los aspectos del mundo a través de la experiencia humana. Tales sostenía que todos los seres eran en el fondo agua, o manifestaciones y transformaciones diferentes de ésta; vino Anaximandro a rectificarle, suponiendo que el origen o arkhē había de ser una sustancia diferente a cualquier elemento conocido, algo indeterminado, infinito cuantitativamente, ligado a la physis. Las transformaciones de esta naturaleza las representa como una sucesión cronológica de una necesidad que interpreta a base de la experiencia y las ideas humanas de justicia e injusticia, en los términos que Teofrasto califica como un tanto poéticos. Se le atribuyen varias invenciones, entre ellas el gnomon o reloj de sol, y haber construido por vez primera un mapamundi, una carta de los cielos, haber predecido un terremoto; también se le asigna el descubrimiento de los solsticios y de los equinoccios y de la oblicuidad del Zodiaco según Plinio; un esbozo de geometría según Suidas. Al igual que Tales, también se conserva una imagen de organizador político y militar (Aelianus).

Suidas atribuye a Anaximandro la autoría de cuatro obras: Sobre naturaleza (Perì phýseos [titulación clásica que tendía a conferirse a todos aquellos que Aristóteles denominó phisicoi; presocráticos]), Perímetro de la tierra, Sobre las estrellas fijas y una Esfera celeste. Posiblemente el libro de Anaximandro no tuviera título y los títulos de Suidas eran capítulos de un título fundamental. Temistio afirma que fue el primero en escribir en prosa (lógon suggegramménon), inaugurando un nuevo género literario. Este es el pasaje más célebre y controvertido:

 

«[…] de las profundidades de que les viene a los seres el engendramiento origínaseles también a los mismos la corrupción, por necesidad. Pues ellos se hacen recíprocamente justicia y se castigan sus excesos unos a otros según el orden del tiempo».

 

Las profundidades (arkné, un intento de explicar el elemento primordial y originario del mundo) serían lo infinito, o lo indefinido, tò ápeiron. En la interpretación de Aristóteles este infinito parece ser una materia indeterminada: contiene en su seno todos los contrarios (calor, frío; seco, húmedo…), los cuales, cuando se manifiestan, no hacen sino separarse. Todo nacimiento es la separación de contrarios, toda muerte, el retorno a la unión en lo infinito. Semejantes consideraciones prenuncian las de Heráclito. Anaximandro proclama principio y elemento (arkhē) de los seres lo infinito, tò ápeiron. El principio no es ni el agua, ni ningún otro de los llamados elementos, sino otra cierta naturaleza, infinita, de la que se generan todos los cielos y los mundos que hay en ellos. Esta característica lo separa de Tales. En el afán de la búsqueda de lo permanente (esencia) Anaximandro mira por vez primera hacia algo no percibido por los sentidos, hacia una abstracción clara que va desde lo sensible a lo inteligible. Ese principio es una realidad espiritual. Teofrasto, Hipólito y Plutarco transmitieron esta idea, recogida también por Aristóteles. Las ideas filosóficas desarrolladas por Anaximandro podrían resumirse de la siguiente manera:

a) tò ápeiron. Según las fuentes de Teofrasto, Anaximandro habría afirmado aquel principio de todas las cosas no existentes fuera de los elementos.

b) La pluralidad de mundos. Las fuentes de Teofrasto (Simplicio, Hipólito y ps. Plutarco) atribuyen a Anaximandro esta idea.

c) El cosmos. Según las fuentes de Teofrasto del seno del tò ápeiron se segrega un gónimos, germen de los elementos opuestos. El ápeiron se determina en un orden de elementos contrarios (cosmos enantiológico), un cosmos dinámico y temporal que su origen y su fin es el ápeiron.

 

La unión ciencia-filosofía, al igual que en el caso de Tales, vuelve a ser un problema a la hora de la interpretación. Si Tales podría ser considerado un fisiólogo o un biólogo, Anaximandro podría ser considerado como un cosmólogo. Sólo contempladas las ideas de Anaximandro como problemas planteados en el racionalismo de Tales pueden adquirir una escala adecuada. También se ha conjeturado que las ideas de Tales podrían ser una transformación de las ideas míticas de Homero y Hesíodo; en el caso de Anaximandro también podemos considerar algunos puntos como replanteamientos de la doctrina órfica, ahora bien, la comparación de Guthrie no es del todo justificable.

1. Descubrimientos:

 

1.1 El gnomon es invención de Anaximandro según las fuentes de Diógenes Laercio. Herodoto lo confronta afirmando que los griegos adquirieron de los babilonios el conocimiento de la esfera celeste, del gnomon, y de las doce partes del día. En cualquier caso, se le considera introductor del gnomon en Grecia. También es posible que Tales conociera el gnomon, pudiéndose ver este instrumento como una realización técnica del teorema de la proporcionalidad de triángulos utilizado para determinar la altura de las pirámides. Acaso la novedad de Anaximandro residió en construir un gnomon que, además de marcar las horas sirviera para marcar los solsticios y los equinoccios.

1.2 En cuanto a la predicción de un terremoto parece cierto que Anaximandro visitara Lacedemonia aconsejando a los espartanos que abandonaran la ciudad. Según Cicerón, la ciudad entera se derrumbó y la cumbre del monte Táigeno se resquebrajó como la popa de un navío. La predicción pudo hacerla Anaximandro por alguna experiencia similar (p. ej. el vuelo de las aves) ya que Mileto se encuentra dentro de una zona sísmica.

1.3 Diógenes Laercio narra que Anaximandro fue el primero en trazar el perímetro de la tierra y el mar, construyendo una carta de los cielos o esfera celeste. Agámeno y Estrabón informan también que Anaximandro dibujó un mapa de la tierra habitada, que fue perfeccionado posteriormente por Hecateo de Mileto. Su mapamundi es un diseño circular, en el que las regiones conocidas entonces (Asia y Europa) formaban segmentos aproximadamente iguales y todo ello rodeado de océano, tal y como lo describe Herodoto. Los conocimientos geográficos de Anaximandro se basarían en las noticias de navegantes que serían abundantes y variadas en Mileto, centro comercial y de colonizaciones.

2. tò ápeiron:

 

Términos como principio, naturaleza o elemento, al parecer, proceden de las escuelas Socráticas. Cuando los objetos o conceptos de una filosofía anterior parecen al filósofo posterior o al historiador los mismos que los suyos propios, designan estos últimos aquellos objetos o conceptos con los términos con que designan los suyos que les parecen los mismos. Auque Aristóteles nombre directamente a Anaximandro en contadas ocasiones, es muy posible que se refiera a él en otros muchos pasajes. Para Aristóteles, tò ápeiron, es sinónimo de lo espacialmente infinito, el ápeiron es fuente de energía y movimiento que no permite al mundo el cese de la generación y la corrupción [etimológicamente el término se refiere al límite, al borde. En el mundo de las formas ápeiron será aquello que no tiene bordes o extremos, como un anillo o una llanta, lo cual lleva a identificarlo con algo circular o esférico infinito en su extensión espacial], atribuyéndole la cualidad de indefinido, algo que no tiene que ver con los elementos conocidos, sino con otra naturaleza infinita de la cual procedían todos los cielos. No sabemos si tò ápeiron podría ser considerado como una extensión continua y una continua divisibilidad (esta idea proviene de Meliso y Zenón); quizás fuera simplemente algo sin límite y sin definición, en el sentido en que hablaba Jenófanes cuando trataba la extensión de la tierra, más allá de lo que podría abarcar la imaginación de los hombres. Parece que Anaximandro supuso que la materia originaria por un lado, tenía una extensión espacial indefinida, aunque, quizás, expresaba su idea diciendo que esta materia también circundaba todas las cosas; de otro lado, esa materia era algo indefinido en el sentido que no se parecía a ninguna otra clase de materia, en consecuencia, podría definirse como lo indefinido, aquello que no es definible con un nombre determinado y que, al mismo tiempo, posee una extensión ilimitada. Los sentidos de ápeiron son categoriales; no conciben la negación en sentido filosófico en relación con el mundo de Tales. Ahora bien, si el agua de Tales es un modelo limitado como arkhē entonces Anaximandro negaría a Tales. Tales reduce unas formas a otras pero su proyecto comienza a tambalearse en cuanto encuentra formas irreductibles. Anaximandro mediatiza mediante el ápeiron (el ápeiron como sustancia intermedia; méson, ti metaxù) la transformación de unas cosas en otras, una energía que garantiza la transformación y unidad del cosmos. Aristóteles también transmite la idea del principio como sustancia intermediaria, en el sentido de mezcla (mígma), entre fuego y aire o entre aire y agua. Para Kirk-Raven Aristóteles, desconcertado ante la naturaleza de tò ápeiron, creyó que si no había de ser un elemento más había de ser algo intermedio o una mezcla entre elementos. Ahora bien, de poderlo ver, no podíamos definirlo con lo que la mezcla de Aristóteles es muy cuestionada.

¿Qué razones llevaron a Anaximandro a elegir como principio originario no un elemento sino un concepto abstracto? Para Aristóteles si este elemento fuera uno de los cuatro (tierra, aire, agua y fuego), tendería a eliminar y destruir su contrario. Si el principio originario fuera, por poner, el fuego, sería difícil creer que de él pudiera surtir el elemento contrario. Dado que ningún elemento puede engendrar su contrario, el principio había de ser una sustancia distinta a cualquiera de los elementos. De otro lado, Aristóteles también sostiene que únicamente una materia primaria infinita garantizaría que no se acabara el mundo por falta de materia.

tò ápeiron es, además, omniabarcante, divino e inmortal. Un principio originario (arkhē) que todo lo abarca y todo gobierna. Es poco probable que la idea de un ser consciente y racional, gobernador del cosmos, se diera en aquella época. Dicha concepción la encontraremos por vez primera en Platón hablando de su Demiurgo. Con todo, lo más probable es que tò ápeiron actuara de modo mecánico mas si se tiene en cuenta el carácter antropomórfico que Homero y Hesíodo atribuían a los elementos naturales, no puede excluirse totalmente esta idea aunque no exista ninguna evidencia textual en la que apoyarla. El control podría ejercerse

1.        mediante circunvalación o envolvimiento, impidiendo la expansión ulterior del mundo ya diferenciado. También podría repara el desgaste que el cambio del mundo implica, a través de una continua aportación de materia.

2.        mediante proceso de inmanencia, suministrando fuerza motriz y vital al mundo. Asimismo, podría actuar como regla normativa presente en los cambios naturales. Se Afirma que Anaximandro no pudo defender esta idea al no poder imaginarse lo indefinido como presente en un mundo ya diferenciado. Además, en cuanto hilozoista, aceptaba que el mundo estaba penetrado por una sustancia vital divina no identificable con ninguna otra cosa.

3.        mediante una organización inicial del mundo que procura una regla o ley continua de los cambios naturales (necesidad). El control sobre todas las cosas se haría a través de la ley de retribución de los opuestos y que se iniciaría cuando las substancias opuestas aparecieran dentro de lo indefinido. Existiría una ley en el mundo que gobierna el acaecer y que domina fenómenos orgánicos e inorgánicos, corporales y espirituales. Según Jaegger, esta ley de retribución de los opuestos sería la base de la ideas jurídicas a través de las cuales los griegos fundamentaron la polis.

3. Mundos innumerables:

 

En el empleo de la expresión todos los cielos y los mundos dentro de ellos, recogida por Plutarco, podría entenderse que Anaximandro habla de mundos innumerables (apiroi kosmoi). Se ha discutido sobre si dichos mundos eran sucesivos [pluralidad sucesiva] (Zeller, Conford) o coexistentes en el tiempo [pluralidad simultánea] (Burnet, san Agustín, Capelle, Kirk-Raven…). (Conford encontró incoherencias en las teorías de Burnet, concediendo a la otra interpretación el favor general). La dinámica del cosmos de Anaximandro nos muestra que éste tiene un comienzo y un término, el ápeiron se nos presenta dialécticamente en el principio y en el fin del cosmos, pero el principio es diferente a la idea de Nada y de creación y el fin no significa la aniquilación. No es posible hablar de un cosmos eterno, de creación o aniquilación de él. El ápeiron está concebido fuera del tiempo, pero íntegramente orientado hacia el cosmos. Los mundos se convertirían al perecer para iniciar un proceso cíclico de nacimiento y destrucción. Un problema para esta opinión son las manifestaciones observadas en la naturaleza, que no parecen sugerir mundos sucesivos distintos; ello da a suponer que no es probable que Anaximandro sostuviera que el mundo sería destruido y reemplazado por otro. Tampoco existe ningún tipo de mito o de tradición anterior que afirmara esto y aunque sea cierto que los milesios consideraban el mundo como una suerte de organismo viviente, esta vida era sinónimo de la vida inmortal de los dioses que nacen pero viven para siempre y no perecen.

Para Kirk-Raven dichas ideas están influenciadas por teorías atomistas las cuales defendían la existencia de mundos innumerables que nacían y perecían a través de un espacio infinito. Aristóteles, a tenor, aventura que si lo que está fuera de los cielos es infinito, entonces los cuerpos deberían ser infinitos y si éstos lo son, entonces los mundos también serían infinitos. Resulta difícil, en Aristóteles, identificar a Anaximandro y a los atomistas, el mismo san Agustín los confundió. San Agustín no dudó en contraponer el pluralismo de Anaximandro al monismo de Tales. La multiplicidad sucesiva sí parece compatible con el monismo, pues la unidad del ápeiron se mantiene por referencia a la singularidad de cada mundo. Otros autores (Teofrasto) dedujeron que Anaximandro había sido el primero en postular la idea de una realidad infinita, mundos naciendo y pereciendo continuamente. Aecio atribuye esta idea a los atomistas, otros autores, como Simplicio, a Anaximandro, a Anaxímedes e incluso a Jenófanes. 

¿Cómo interpretar que los mundos nacen de lo indefinido y en ello se convierten al perecer pagando mutua pena y retribución por su injusticia? Es difícil aceptar que Anaximandro estuviera concibiendo tò ápeiron como algo injusto. Cuando Anaximandro habla de injusticia lo hace en referencia a los elementos opuestos que componían el mundo diferenciado. Estos surgirían a partir de lo indefinido pero no serían identificables con él. Estos elementos son contrarios y buscan prevalecer unos sobre otros en una forma de injusticia. Los elementos que en un principio dominaban con injusticia pasan a ser dominados como retribución.

4. tò gónimos:

 

Lo indefinido estaba caracterizado por un movimiento eterno, causante de mundos innumerables. Los cambios presentes en el universo estaban vinculados a una realidad eterna (divina y, recordamos, no denostada como consciente). Una realidad inmortal e incesante, con el poder de mover lo que quería a donde fuera. Además de tò ápeiron parece que Anaximandro hace referencia a algo denominado como vórtice o remolino (to gónimos), algo, según los textos de Aristóteles que separó lo indefinido, explicando el surgir de elementos diferenciados, definidos y opuestos. Para Aristóteles los opuestos se separarían desde dentro (ekkprimeszai), para Simplicio, desde el exterior.

4.1 Lo primero que se separó de lo indefinido no fueron las sustancias opuestas sino algo que los producía y que pudo haber sido una especie de semilla o vórtice (to gónimos). Esta interpretación cuestiona la tesis aristotélica al afirmar que tales opuestos procedían desde dentro de lo indefinido y que se separaron en su interior. Tampoco, como hemos visto, sería correcto definir lo indefinido como una especie de mezcla de todos los elementos.

4.4 Si seguimos la interpretación de Simplicio el vórtice causante de la separación de elementos surge de tò ápeiron siendo los opuestos no identificables con tò ápeiron aunque se encontraran dentro de él de forma meramente potencial.

4.5 Si Anaximandro hubiera afirmado que el principio originario era algo indefinido debido a que, de lo contrario, nos sería imposible entender que de un elemento definido (agua) pudiera nacer su contrario (fuego) y ahora en su cosmología nos dijera que los elementos surgen directamente de lo indefinido, entonces estaría contradiciéndose ya que, lo indefinido y los elementos serían lo mismo.

4.6 Si de lo indefinido surge un vórtice que pone en movimiento todo el contenido de lo indefinido y permite que comiencen a diferenciarse sus elementos, entonces tales elementos provendrían de lo indefinido ya que estarían contenidos en él de forma embrionaria, pero no serían identificables con él. Vlastos propone que el vórtice no era tanto una cosa concreta como un proceso que permitiría explicar de modo coherente la aparición de los opuestos.

4.7 Tras la aparición del vórtice lo primero que surge es lo caliente y lo frío, cuya naturaleza sería llama y aire, y en donde su parte interior, debido a la condensación, terminaría por convertirse en tierra. Más adelante, el globo de llama se ceñiría tan estrechamente al aire como la corteza se ciñe al tronco de un árbol, para dar lugar a la aparición de los cuerpos celestes.

4.8 En conclusión, existe algo que se aísla dentro de lo indefinido (vórtice), que produce llama y aire húmedo; en el centro surge por condensación la tierra mientras que la llama se ciñe estrechamente en torno al aire. A continuación el globo de la llama estalla, se rompe en círculos y forma pequeños cuerpos celestes.

5. Estructura del mundo:

 

El término griego que designa cosmos se traduce generalmente por “mundo” y “naturaleza”, en el contexto de “mundo natural”. En su evolución semántica pueden distinguirse cuatro estadios:

a) “Orden y disposición” de cierta cosa y “ornato” (como el ornato femenino; cosmética). Para Heidegger este segundo significado debe interpretarse como “belleza” noción ligada trascendentalmente a la idea de ser.

b) “El orden del mundo”.

c) “El mundo como un orden”.

d) El mundo en general sin especial referencia a la estructura ordenada (Guthrie).

Anaximandro efectuaría el paso de a) a b) o c).

 

Relaciones socio-políticas planteadas por diversos autores. Paul Vernant ve en el cosmos de Anaximandro una nueva polis democrática en la que el príncipe o monarca ha sido sustituido por el equilibrio de fuerzas democráticas que se contrapesan en torno a un centro: el ágora. Gomperz lo relaciona con modelos tecnológicos, Anaximandro asignaría trayectorias circulares a los astros, no en cuanto a cuerpos aislados, sino en cuanto fragmentos de ruedas de fuego envueltas en una especie de llanta de aire. La rueda sería un esquema inteligible de contigüidad o conservación de los astros. El ágora vendría a ser, en este caso, un refuerzo del concepto de rueda.

El cosmos enantiológico. Otros autores destacan la idea de que el cosmos no se produjera por alteración de elementos, sino por separación de contrarios (Plutarco, Simplicio). En Tales la unidad del mundo es la unidad propia de las formas que desaparecen unas de otras (monismo de sustancia). En Anaximandro el cosmos es unidad de las formas que aparecen (monismo del orden). El cosmos viene a ser la unidad que las formas deben mantener para subsistir como tales, concepto que no se absorbe en ningún cuerpo y en ninguna mente.

La relación temporal. Se distingue una primera fase (formación del cosmos a partir del ápeiron) y una segunda (retorno de las cosas al ápeiron). En la primera etapa se explica la formación de la Tierra, en la segunda la formación de las esferas o anillos. El gónimos genera lo caliente y lo frío, frío y caliente son el primer par de opuestos. Lo caliente da lugar al fuego o mase ígnea que rodea totalmente a lo frío “como la corteza del árbol”. Dicha esfera tiene un movimiento circular. Lo frío determina otro par de opuestos: lo sólido y lo húmedo. Lo sólido da lugar a la tierra, lo húmedo determina lo líquido (agua) y lo gaseoso (aire). Así, los cuatro elementos han sido engendrados según la disposición del tiempo a partir de cualidades opuestas.

 

5.1 La tierra tiene forma cilíndrica y los hombres viven sobre su superficie superior. Su anchura es tres veces mayor que su espesor. La explicación (errónea) de por qué la tierra es estable y se encuentra en reposo supone un avance sobre Tales y el pensamiento mítico anterior. Tales sostenía que la tierra flotaba sobre el agua, estaba rodeada de ella por todas partes y para el pensamiento mítico ésta hundía sus profundidades en el inframundo. Para Anaximandro la tierra se encuentra en reposo por encontrarse en el centro absoluto del universo, lo que permitiría que pudiera flotar (de forma reposada) en el espacio sin necesidad de ningún apoyo en el que sustentarse. Sin estar sostenida por nada, aunque se mueve en un espacio infinito, este movimiento queda neutralizado pues su céntrica posición obliga la compensación de fuerzas de atracción. A partir de la idea de movimiento, Anaximandro deduce el reposo de la tierra.

5.2 En relación con los cuerpos celestes, la cobertura ígnea que rodeaba todo lo demás se desgarraría para formar anillos separados, movimiento producido a causa de la propia esfera ígnea o a causa del calentamiento de la masa gaseosa, que penetraría en la esfera. Anaximandro pensaba que el sol y la luna eran circulares y que estaban formados por anillos sólidos separados como las pinas de los carros. Dichos anillos se componían de fuego rodeado de aire y de la única apertura de cada uno de ellos emergería fuego como el aire de la boquilla de un fuelle. Los anillos, pues, están envueltos por una masa atmosférica opaca y oscura, pero presentan orificios o aberturas a través de los cuales brilla el fuego que aprisionan. Los cuerpos celestes no son otra cosa que el fuego que nosotros percibimos a través de los orificios. Los eclipses y las fases de la luna se deberían al cierre total o parcial de la abertura, no aduciendo razón alguna para explicar tal cierre. La abertura del sol era del mismo tamaño que la superficie de la tierra; sin embargo, el diámetro de su círculo era veintisiete veces mayor y el de la luna diecinueve veces mayor que el de la tierra.

5.3 Aristóteles nos transmite la idea de que Anaximandro, al igual que los atomistas, pensaba que tanto el mar como la tierra se estaban secando y que el mundo iba a perecer, que los anillos de fuego terminarían por desecar el mar y la tierra y recalentándola acabaría con el propio aire que envuelve los anillos. Dicha afirmación contradice un pensamiento esencial de Anaximandro: aquel que establecía que todas las cosas iban a ser castigadas por su injusticia. No hay que olvidar que la tierra, al rebasar sus límites, acabaría por secar al mar y ello sucedería sin pagar retribución alguna. Muchos afirman que la desecación de la tierra sería el preludio de su reabsorción en lo indefinido de la cosmología cíclica de Anaximandro, algo que no parece muy lógico ya que si la sequedad destruyera la tierra, este hecho cualificaría lo indefinido como seco e ígneo contradiciendo su propia naturaleza separada. La segunda fase dinámica del cosmos, como vimos, consiste en el retorno de las cosas al ápeiron. Si el retorno se produce en esas condiciones podría argumentarse en contra de lo anterior que el mundo sería injusto y por ello todas las cosas vuelven al principio (Simplicio).

5.4 La concepción de Anaximandro podría tener sentido si se sostiene que la disminución del mar es solamente una parte de un proceso cíclico en donde, después de que el mar se secase, comenzara un gran invierno de tal modo que en extremos de la tierra se iniciaría un nuevo proceso de humidificación que conduciría, en un primer momento, a la aparición del cieno. Es curioso que Jenófanes postulase ciclos de desecación de la tierra y su retorno a la humedad, a partir del cieno. El encuentro de fósiles de Jenófanes le lleva a creer que todo retorna al limo para renacer, pero también, como veremos, quizás Jenófanes argumentara el pensamiento de Anaximandro.

 

6. Zoogonía y antropología :

 

Anaximandro trata de explicar por vez primera de un modo racional el origen de la vida y del hombre. Según los textos, mediante generatio aequivoca, los primeros seres vivos nacieron del limo y estaban cubiertos por escamas espinosas para protegerse del mundo circundante (Aecio; como los erizos de mar, según Conford). Se dice que con ello enuncia una tesis lamarquista-darwiniana de la defensa de las especies frente a su medio y del cambio de la forma de las especies en virtud de los cambios en el medio. Así, por efecto de la sequedad, se romperían las cortezas dado lugar a la aparición de las primeras criaturas vivas. Estos primeros seres vivos serían anteriores a los peces en donde habrían sido criados los primeros hombres. Los hombres y mujeres primitivos nacieron ya adultos, maduraron en el seno de los peces (Censorino). Es de destacar el empleo del término floios que nos recuerda el símil de la corteza usado en su explicación cosmogónica. Una vez salidos del cascarón los hombres comenzaron a vivir, en un principio aisladamente, en tierra firme. Es posible que Anaximandro tuviera conocimiento de las dificultades de adaptación al medio ambiente lo que le llevaría a suponer que el hombre no podría haber surgido a la vida sin algún tipo de cuidado especial. Esto le llevó a conjeturar que el hombre se crió en una especie de pez probablemente porque la tierra, en principio, fue húmeda y los primeros seres vivos fueron los animales marinos. Anaximandro enunciaba lo siguiente: Todos los seres pueden valerse por sí mismo tan pronto como nacen, excepto el hombre, que necesita, en cambio, un largo periodo de cuidados maternos. Los primeros hombres, pues, necesitarían una protección especial en sustitución de aquellos cuidados para sobrevivir. Luego los hombres primitivos no llegaron al mundo en la forma en que lo hacen normalmente.

 

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